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Libertad, de Silvia Cubeles Vaquero. Lo que no cabe en la maleta

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La otra tarde, buscando algo en el armario de la entrada, encontré una lista que tengo guardada sin saber muy bien por qué. Es una lista de cosas que querría tener cerca si alguna vez tuviese que irme deprisa de casa: el pasaporte, un jersey, el cargador del móvil. Y luego, más abajo, escrito con otro bolígrafo: «el olor de esta cocina». Que no se puede meter en ninguna maleta.

Me acordé de esa lista leyendo Libertad, el poemario de debut de Silvia Cubeles Vaquero. Porque el libro es, entre otras muchas cosas, un inventario de lo que no cabe en ninguna maleta: el mar tocando los pies, la cama propia, el padre, la perra. «La libertad es / ir a la playa / y que el mar / toque mis pies, / estar en casa, / dormir en mi cama, / estar con mi padre / y con mi perra». Así empieza el libro. Y ya desde ese primer poema entiendes que estás ante una voz que no va a adornar nada.

Silvia Cubeles Vaquero escribió estos sesenta poemas —en español y en catalán, su doble manera de habitar el idioma— desde la prisión y el psiquiátrico a los que la condujo alguien que debería haberla amado y no supo. Lo que el libro cuenta, lo cuenta sin melodrama: con la sencillez de quien ha tenido tiempo de pensar qué vale la pena decir y qué no.

Hay un poema titulado «CENTRO PENITENCIARIO» que son nueve versos y que me ha dejado pensando más que ninguno. «Llueve y el cielo cae sobre ti. / No estás privada de libertad. / No del todo». Esa grieta, ese «no del todo», es de las cosas más hermosas que he leído en mucho tiempo. No está escrita para ser hermosa: está escrita porque es verdad.

El catalán aparece en los momentos de mayor intimidad, como si fuera la lengua que una reserva para los dolores más hondos. La autora ha convertido esa alternancia en una decisión poética sin aparentemente haberlo planeado. Eso es lo bueno de escribir desde la necesidad: las decisiones se toman solas.

Libertad está en las librerías desde mayo. Merece la pena dejarse encontrar por él en cualquier tarde que no sea especial, que es cuando los libros así funcionan mejor.

— Ángela de Claudia Soneira