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La poeta que volvió a su patio para encontrarse

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Reseña · OPUS MEI, de Lucía Alba Alcántara (Editorial Poesía eres tú, 2026)

Hay libros que se leen y libros que se acompañan. OPUS MEI, el primer poemario de Lucía Alba Alcántara, es de los segundos. Una lo abre pensando que va a leer poesía y termina sintiendo que ha estado escuchando a alguien contar, en voz baja, cómo aprendió a vivir.

Lucía es de Dos Hermanas, de un patio andaluz con jazmín y limonero del que se marchó sin marcharse del todo, como nos pasa a tantas. Lo cuenta en uno de los poemas más bonitos del libro: «Pero fueron el jazmín y el limonero los que me secuestraron a mí.». Y una, que también tiene su patio guardado en alguna parte, no puede sino asentir.

El libro está organizado como un camino de penitencia en diez paradas, pero que nadie se asuste: no hay aquí sermón ni culpa de la mala. Hay una mujer que se mira por dentro con una honestidad que a ratos sobrecoge, que habla de su hija con un amor que no empalaga porque sabe también del miedo, y que ha decidido que la alegría no es un premio sino una manera de estar en el mundo: «La alegría es una disposición del alma.».

Es verdad que Lucía escribe difícil, con palabras que a veces hay que buscar. Pero hay una emoción debajo que se entiende siempre, aunque la cabeza tarde un poco más. Y cuando llega ese verso final en el que la madre, velando a la hija dormida, confiesa que «no puedo no pretender evitar / que te arañen las alas del viento…», se le hace a una un nudo y ya está, ya la tiene ganada.

Léanla con calma, sin prisa por entenderlo todo a la primera. Es de esos libros que se quedan a vivir en casa.

Ángela de Claudia Soneira